Mientras a nivel nacional el tablero político luce signado por la polarización, con La Libertad Avanza (LLA) que conduce Javier Milei en el centro y el Partido Justicialista (PJ) como principal armado opositor, la escena en Tucumán tiene por característica principal la fragmentación.
Al menos cinco referentes anticiparon sus intenciones de competir por el sillón de Lucas Córdoba en los comicios del 9 de mayo de 2027, y el número de contendientes podría hasta duplicarse. Así, el peronismo local y sus rivales atraviesan un período de tensiones internas, de posicionamientos y de negociaciones que promete varios capítulos en lo inmediato.
El oficialismo ya confirmó que repetirá la fórmula Osvaldo Jaldo-Miguel Acevedo, con la intendenta Rossana Chahla buscando la reelección en San Miguel de Tucumán. Los principales referentes territoriales del PJ tucumano se ordenan alrededor de esta “mesa chica”, que suele completarse con el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla. Además del despliegue territorial que ofrece la estructura oficial, el gobierno cuenta con la herramienta electoral de los acoples para traccionar adhesiones a favor de su fórmula.
En contrapartida, el senador nacional Juan Manzur sostiene los recorridos por la Capital y el interior, donde mantiene encuentros con vecinos y dirigentes con el objetivo de proponer un armado “anti Milei”. Si bien el ex mandatario tiene un círculo de terratenientes más acotado que el oficialista, en la última semana generó reacciones con las fotos que publicó junto a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Así, de un lado y del otro, Jaldo y Manzur se desafían y cruzan chicanas, reeditando una nueva versión de la interna peronista de 2021.
En La Libertad Avanza, el titular local del partido, Lisandro Catalán, confirmó su candidatura a gobernador. Además, los libertarios anunciaron sus postulantes en distritos clave (como Soledad Molinuevo en la Capital), presentaron sus propuestas de gestión y definieron algunas pautas clave de su estrategia electoral, como la presentación de una lista única, en contraposición a la alternativa de los acoples.
Precisamente, el diputado nacional Mariano Campero, quien conduce el partido Cambia Tucumán, es uno de los referentes que mantiene tensiones con Catalán. El ex intendente de Yerba Buena integra la bancada libertaria en la Cámara baja, a partir de sus lazos con la senadora nacional Patricia Bullrich. Y también está lanzado a gobernador por un espacio que cuenta con dirigentes como el intendente de Yerba Buena, Pablo Macchiarola, y los legisladores Manuel Courel y José “Pepe” Seleme (el nombre elegido para pelear por la Capital).
El rompecabezas tucumano tiene otras piezas, entre las que se destaca la Unión Cívica Radical (UCR), ya con la presidencia de José Francisco "Lucho" Argañaraz. Tras evitar las internas, los "correligionarios" deberán discutir su estrategia para 2027.
El PRO, que quedó normalizado bajo la presidencia del concejal taficeño Benjamín Terraf, adelantó que postulará al ex legislador Alberto Colombres Garmendia para la Gobernación, tal como solicitó el conductor del partido a nivel nacional, Mauricio Macri. Pero el ex jefe de Estado, que llegó a la Casa Rosada mediante la coalición de Juntos por el Cambio, también les solicitó a sus dirigentes que busquen tender puentes con otros opositores en Tucumán. Terraf ya hizo una convocatoria a través de sus redes sociales cuando fue proclamado al frente del PRO local, y en el macrismo no descartan que en lo inmediato formalice esa propuesta a referentes de otros espacios.
Fuerza Republicana, que lidera Ricardo Bussi, es uno de los habituales protagonistas en cada votación. Pero no difundió por ahora quiénes estarán en la fórmula. Los republicanos dejan correr el calendario electoral, con la expectativa de que la oposición no-peronista logre conformar un frente competitivo.
También el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) y Política Obrera (PO) vienen teniendo presencia en las urnas en cada comicio provincial. Y a ellos podrían sumarse otras alternativas a la oferta electoral tucumana.
Proyecciones, análisis y lecturas
¿Qué se espera ante este escenario para 2027? El politólogo Santiago González Díaz afirmó a LA GACETA que “la fragmentación del peronismo puede debilitar al oficialismo si la disputa entre jaldismo y manzurismo deriva en candidaturas provinciales enfrentadas, y se produce una fuga de dirigentes o competencia territorial sin coordinación”. “Sin embargo, mientras el Gobierno conserve recursos, intendentes, delegados comunales y una estructura capaz de reunir votos mediante los acoples, Osvaldo Jaldo seguirá contando con una ventaja organizativa difícil de igualar”, analizó el consultor.
En este marco, consideró que “los principales beneficiarios podrían ser los dirigentes territoriales con capacidad de movilización propia, porque aumentará su poder para negociar candidaturas y lugares legislativos”. “En la Capital, Rossana Chahla también podría verse favorecida si logra preservar la unidad de su espacio frente a una oposición dispersa; aunque una ruptura profunda del peronismo podría trasladar la interna provincial al armado municipal”, dijo. ¿Qué puede pasar en el resto de los partidos? “La paradoja que enfrenta la oposición es que la multiplicación de candidatos puede ampliar su oferta, pero también dividir el voto contrario al oficialismo. La Libertad Avanza, el radicalismo y las restantes fuerzas podrían crecer en determinados municipios o secciones electorales sin que ese crecimiento se traduzca necesariamente en una alternativa provincial competitiva”, apuntó el politólogo. Y anticipó que “los mayores perjudicados serían los candidatos sin estructura territorial y las listas legislativas que compitan por un mismo electorado”. Los potenciales ganadores, en cambio, serán quienes “consigan convertirse en articuladores entre espacios fragmentados”. “Por eso, más que la cantidad de candidaturas, la variable decisiva será quién logre ordenar alianzas, garantizar fiscalización y transformar adhesiones personales en una red electoral provincial”, expresó a LA GACETA.
El politólogo Gabriel Garat, por su parte, puso algunos asteriscos en lo referido a la fragmentación. “Si bien se plantea esta idea de división en el peronismo, yo hablaría de esa situación si, por ejemplo, Jaldo no hubiera podido sacar aquella foto con los 52 apoderados de partidos provinciales”, recordó. Y agregó el dato de la escena nacional. “Es cierto que existe un runrún de que Manzur no va sólo con una ambición personal, sino con un pedido del PJ nacional, y por eso las fotos con Cristina Kirchner o Sergio Massa. Es un intento de que las elecciones no se provincialicen tanto, porque al PJ nacional le preocupa que pase lo que sucedió con Juan Schiaretti en Córdoba”, sostuvo. En ese sentido, añadió que “si bien hace mucho ruido lo de Manzur, no veo que tenga tanta fuerza en este momento”. “Sería más relevante si el resto de la oposición tuviera conformado un frente con todos los que quieran disputar el poder, y que en ese marco Manzur se lleve 5, 6 o 10 puntos, o los que obtenga. En un escenario de mayor paridad, puede ser complicado para el peronismo. Pero considero que el oficialismo no está pagando en la figura de Jaldo las consecuencias de la crisis nacional, ni de los acercamientos a la Casa Rosada, ya que ha logrado construir bien su línea personal”, indicó. Así, quien más ventajas podría obtener en esta fragmentación sería Jaldo, añadió Garat, sobre todo “considerando factores como el sistema electoral y el manejo de recursos”. “En la oposición, a la vez, este escenario dividido da ventajas al que planteó las cartas desde el principio, que es La Libertad Avanza, con su narrativa de un candidato único que dice ‘vengan a pelear para ver qué lugar les damos en las listas’”, afirmó. Y sintetizó: “en conclusión, los dos beneficiados por esta fragmentación son los que aparecen más adelante que el resto, que son el PJ y LLA”.